
Siento.
Siento y respiro.
Inconscientemente.
Y todo contigo.
Siento tu aire, dentro de mi cuerpo. Me estoy fumando cada suspiro tuyo.
Te siento, cerquita de mí.
Más me gustaría sentirte, pero es que no estás aquí.
Y si estuvieras, tal vez te sentiría más lejos.
Si no estás, estoy sin estar, sólo respirando, estando contigo.
Si estás, no estoy estando ni siendo, sólo estoy sintiendo, respirando tu mirada. Tus besos que se escapan en silencio.
Mírame. Pídeme que te bese.
Bésame. Pídeme que te mire.
Pídeme. Dame sin que te pida.
Acaríciame. Dibuja un corazón en mi espalda.
Deja que me acueste en tu ombligo. Siente la magia que desprenden tus dedos jugando con los míos.
Escucha cómo late mi corazón. Asústate. Prohíbeme hacer cosas.
Pero bésame... Bésame.
Necesito que, sin pedírtelo, lo hagas.
Que sólo tengo una casa vacía, un ron con naranja y un par de cigarros para olvidar tu sabor, tu textura. Y no quiero olvidar nada hasta que, por última vez no roces mis labios.